Buscar Propiedades

El Mercurio: Precios de derechos de aguas subterráneas se triplicaron en Biobío y los de superficiales caen hasta 48% en Valparaíso

Ríos prácticamente secos y hectáreas de tierra resquebrajada por el sol se  han  vuelto una  imagen  típica  en  algunas partes  de  la  zona  central  del país. Sequía, cambio climático y una baja tecnificación del riesgo han hecho que la situación  se vuelva  crítica,  una  emergencia agrícola, como la ha catalogado el Gobierno.

A la par de un recurso cada vez más  escaso  y  con  incertidumbre  de  si  volveremos  a  tener años normales de lluvia, los precios de las transacciones secundarias de derechos de agua se han vuelto una mina de oro. Según un análisis realizado por Carolina Oyarzún, jefa del  área  agrícola  de GPS, los precios de los derechos de  agua  subterráneos,  donde aún queda agua para extraer y utilizar  productivamente,  se han  triplicado  en  las  regiones del  Biobío  y  Ñuble  desde  los $400  mil  de  2015  a  $1,2  millones de 2019, mismo crecimiento que se ha dado en el valor de los derechos  que  dan  acceso  a aguas superficiales.

Entre 2015 y 2019 las precipitaciones han incrementado  su déficit desde -4% a -38% (medido en Chillán), respecto al promedio histórico. Este déficit ha tenido baja influencia en el caudal promedio de aguas superficiales de la región. Por ejemplo, el río Biobío, medido en Rucalhue, entre los años 2015 y 2019 ha mantenido estable su caudal en aproximadamente 330  m3/seg.  Y el escenario  para  las aguas  subterráneas,  según  antecedentes  de  la  DGA,  al  igual que el resto de los acuíferos dela zona central, es que si bien ha presentado fluctuaciones, se ha mantenido  estable  en  su  nivel de altura.

Otra realidad se vive en Valparaíso, donde los  derechos que dan acceso a aguas superficiales han caído a la mitad has-ta $2,6 millones en 2019, desde los $5 millones que costaban en2015, una caída de 48%. Esto se explica, principalmente, porque no hay agua ni certeza de que ese  cauce vuelva  a  tener agua.  Por lo mismo,  las  transacciones han disminuido fuertemente,  y  las  que  hay  son  aprecios  mucho  más  baratos que hace cinco años.

Justo lo contrario ha ocurrido con los  derechos  subterráneos, los  que,  en  promedio,  han  aumentado  su  valor  en  el  mismo periodo desde los $4,5 millones a los $7 millones. “Este aumento de valor se debe, además de la escasez  de  derechos  de  aguas superficiales, a que los derechos de  aguas subterráneas  ofrecen certeza y estabilidad hídrica de abastecimiento  respecto  a  los superficiales”,  dice  Carolina Oyarzún.  Y agrega que  “en  el momento que se pierde la seguridad  hídrica  se  observa  un punto de inflexión, donde él valor  comienza  a  bajar  en  igual proporción que la falta de seguridad del caudal efectivo”.

La semana pasada, en el Senado se rechazó un cambio constitucional para declarar  al  agua como un bien de uso público. La razón de  quienes  se  opusieron tiene  que  ver  con  que  el agua ya es un bien de uso público  y  el  Código  de Aguas  permite  a  privados  utilizarla  para  fines de  consumo  humano, agrícolas  o  industriales, algo que el Gobierno y el oficialismo  no  tienen  intención de cambiar. De hecho, el 75% del agua la consume la agricultura, el 14,8% la industria, el 6,8% es para consumo humano y el 3,4% la minería.

Para el ministro de Agricultura, Antonio Walker, la situación hídrica nacional es  gravísima. “Estamos viviendo el peor de los escenarios.  Hay  menos  agua, menos nieve, menos caudales de ríos, y la demanda ha aumenta-do  porque  hay  más  población que alimentar y un alto desarrollo  de  la  agricultura  exportadora”, dice el secretario de Estado.

Por  lo  mismo,  la  agenda  que está trabajando el Ejecutivo, además  de  cambiar  la  cultura  de  la gestión del agua en todo sentido, es  mejorar  el  riesgo  tecnificado, ya que solo un tercio de la agricultura  nacional  utiliza  algún sistema para optimizar y eficientar el uso del agua; construir 26embalses por más de US$ 6 mil millones, y avanzar en la desalinización del agua de mar.

Pero es en el cambio al Código de Aguas donde están los mayores esfuerzos.  El proyecto aún está en discusión en la Comisión de Agricultura  de  la  Cámara,  y en este se aumentarán las sanciones por no uso de los derechos de agua. Además, Walker se muestra dispuesto a conversar y negociar todos  los  temas,  incluido quitar la perpetuidad de la entrega  de  los  derechos.  “Lo que no está en entredicho, y en eso con la oposición estamos de acuerdo, es  que  serán  privados  quienes usarán el derecho de agua, pero el agua es de todos los chilenos”, dice Walker.

 

Fuente: El Mercurio